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Noticias

Retos tecnológicos de la Industria Alimentaria

08 Diciembre 2018

Alimentos con menos aditivos, proteínas alternativas, materiales biodegradables, nuevos ingredientes… son algunos de los retos tecnológicos de la Industria Alimentaria que se trataron en el primer Food Start Tech Hackathon celebrado recientemente. Un encuentro que tenía como objetivo generar ideas y resolver retos de forma conjunta en el sector alimentario español. Esta iniciativa se enmarca en la plataforma Food Start Tech, impulsada por CNTA y el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación (MAPA) para potenciar y acelerar la transferencia de tecnología a la industria alimentaria.

“Durante estos dos días, vamos a generar ideas e identificar oportunidades que pudieran dar pie al desarrollo de proyectos de innovación, investigación y de colaboración entre los participantes, con el objetivo de avanzar y resolver los retos planteados por la industria y la sociedad”, señalaba el director general del Centro Nacional de Tecnología y Seguridad Alimentaria (CNTA), Héctor Barbarin al inicio del encuentro celebrado en el Centro Europeo de Empresas de Innovación de Navarra (CEIN), en Noáin (Navarra), con la participación de unos cuarenta responsables de Innovación, I+D, Calidad, producción y marketing de las empresas Food Start Tech Corporate, emprendedores del sector alimentario e investigadores de CNTA.

Creatividad, colaboración y avances en poco tiempo

Estefanía Erro, directora de Marketing de CNTA, señala que esta metodología del hackathon, muy utilizada en lugares como Silicon Valley, “pretende estimular la creatividad, fomentar la colaboración y conseguir grandes avances en poco tiempo”. Durante la primera jornada, los participantes se dividen en grupos y cada uno de ellos trabaja sobre uno de los retos propuestos. Al día siguiente, estos grupos presentan sus conclusiones para que todos los participantes puedan conocer, aportar y votar las mejores ideas.

Los retos que se plantearon durante este primer Hackathon son:

  • Clean label: alimentos con menos aditivos y nuevas tecnologías que permitan dar información transparente y contar la historia que hay detrás de cada producto.
  • Productos funcionales: nuevos productos e ingredientes funcionales. Productos funcionalizados a través de la fermentación.
  • Packaging: materiales biodegradables, aptos para el compostaje, con funcionalidades similares al plástico.
  • Seguridad alimentaria y calidad: sensores y sistemas rápidos de monitorización de parámetros de proceso ligados a la calidad y a la seguridad de materias primas y alimentos.
  • Proteínas alternativas: nuevos ingredientes y alimentos ricos en proteínas. Procesos de valorización/extracción para la obtención de ingredientes ricos en proteínas a partir de subproductos. Nuevas soluciones y propuestas alternativas a la carne.
  • Mejora de perfil nutricional (“sin”,“reducido”): nuevos ingredientes y tecnologías que permitan reducir el contenido en azúcar, grasa y sal de los alimentos.

El papel de de las startups en la industria alimentaria

También Estefanía Erro señalaba que “uno de los objetivos de la plataforma Food Start Tech es potenciar y acelerar la transferencia de tecnología a la industria alimentaria, donde las startups tienen un papel fundamental. Por este motivo hemos planteado un triángulo de trabajo colaborativo formado entre estas dinámicas startups, la industria alimentaria y el centro tecnológico CNTA que permite acelerar el desarrollo tecnológico y la innovación de valor. Se trata de una fórmula totalmente novedosa, englobada en las tendencias Open Innovation y Corporate Venture de las que tanto se habla últimamente.”

En España, la inversión de startups alimentarias ascendió a unos 220 millones de euros en 2015. En 2016 la inversión se duplicó hasta llegar a los 500 millones de euros, según los cálculos de la aceleradora especializada Reimagine Food. Solo en 2016 se han invertido 1.000 millones de dólares en startups de alimentación en Silicon Valley, uno de los mayores polos de innovación del planeta. La industria alimentaria española, por su parte, se consolida como la gran locomotora de nuestra economía. Aporta al PIB un 11 %; exporta por valor de más de 26.000 millones de euros; factura 95.000 millones de euros y da empleo a más de 470.000 personas.